LA UNIVERSIDAD AQUÍ Y ALLÁ
03-05-2005 14:32:44
(artículo Publicado en el periódico costero El Informante Semanal del 31 de marzo de 2005)
Por Horacio F. González
federicosta@argentina.com
La extensión de la Facultad de Periodismo de la UNLP es, por definición, un ámbito periférico. Si la Universidad es un foco de actividad intelectual y cultural, las extensiones conformamos una especie de suburbios de pensamiento provinciano; efervescente en el mejor de los casos, pero provinciano al fin. Nos ocupamos de asuntos mucho menos universales y mucho más coyunturales, locales y apremiantes, como lo es el ya clásico cuestionamiento de cada comienzo de año: ¿Se abre, o no se abre la extensión?
Por estos días la respuesta a esa pregunta, igual que en los años anteriores, parece ser que sí. Pero el caso es que mientras en espacios universitarios centrales se debate (o se evita debatir, que también es una forma de tomar partido) sobre la vigencia de banderas de la reforma del ’18, como la gratuidad o el ingreso irrestricto, la revisión del CBC en el caso de la UBA, o el carácter interino de los cargos docentes y el deterioro en los salarios de los profesores e investigadores; aquí se nos va la vida en vigilar el cumplimiento por parte del municipio del convenio que año tras año se viene renovando con la UNLP.
En el curso de este año –como en los anteriores– posiblemente los pagos a los docentes se atrasen y –como ya ocurrió– los alumnos se enterarán cuando la situación ya no dé para más, y se organizarán marchas y surgirá la pregunta: ¿sigue o no la universidad en el Partido de La Costa? Como siempre ocupados en esta clase de cuestiones circunstanciales e imperiosas, seguiremos sin preocuparnos por los problemas profundos de la universidad, que como integrantes de ella –aunque alejados del centro– nos incumben.
Por otra parte, tampoco hemos trabajado seriamente sobre problemas inherentes a nuestra región, que aunque aparentemente menos urgentes, son mucho más complejos y requieren una planificación (una de las orientaciones de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, dicho sea de paso), y compromiso político para un desarrollo sustentable. Esto es, por ejemplo, el impulso de la extensión en toda la región para que deje de ser la universidad pública en el Partido de La Costa, y se convierta en la casa de altos estudios pública del este de la provincia de Buenos Aires, y lleguen a nuestras localidades estudiantes de distritos vecinos, lo cual –de paso– reavivaría un poco la adormecida economía de la temporada baja en nuestro municipio. Inquietudes al respecto no surgieron ni del anterior ni del actual gobierno, pero tampoco, no al menos desde una actitud que supere la declamación, de parte de los estudiantes.
Quizás esto no pueda ocurrir en tanto y en cuanto la universidad siga dependiendo de un convenio sostenido por un hilo que parece estar siempre a punto de cortarse. ¿Cómo planificar algo para el próximo año, si no sabemos si este llegará a su fin? Pensar en una universidad pública propia es aún muy descabellado, pero si existiera un compromiso político por desarrollar las posibilidades económicas que ofrece la presencia de la UNLP en el distrito, todo lo que se hizo improvisadamente con la Facultad de Periodismo, debería hacerse a conciencia y con planificaciones a medio y largo plazo con la de Bellas Artes.
Datos:
La extensión de La Costa:
· Funciona desde el 2000, Magadán había anunciado la firma del primer convenio con suficiente anticipación: durante la campaña electoral del ’99.
· La carrera de Comunicación Social ofrece tres orientaciones: periodismo, planificación y profesorado.
· En el 2004 se cerró la inscripción del primer año, desde entonces la facultad funciona para que los que comenzaron puedan completar sus estudios.
· Este año se abrió la inscripción de la carrera de Diseño en Comunicación Visual de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata
Por Horacio F. González
federicosta@argentina.com
La extensión de la Facultad de Periodismo de la UNLP es, por definición, un ámbito periférico. Si la Universidad es un foco de actividad intelectual y cultural, las extensiones conformamos una especie de suburbios de pensamiento provinciano; efervescente en el mejor de los casos, pero provinciano al fin. Nos ocupamos de asuntos mucho menos universales y mucho más coyunturales, locales y apremiantes, como lo es el ya clásico cuestionamiento de cada comienzo de año: ¿Se abre, o no se abre la extensión?
Por estos días la respuesta a esa pregunta, igual que en los años anteriores, parece ser que sí. Pero el caso es que mientras en espacios universitarios centrales se debate (o se evita debatir, que también es una forma de tomar partido) sobre la vigencia de banderas de la reforma del ’18, como la gratuidad o el ingreso irrestricto, la revisión del CBC en el caso de la UBA, o el carácter interino de los cargos docentes y el deterioro en los salarios de los profesores e investigadores; aquí se nos va la vida en vigilar el cumplimiento por parte del municipio del convenio que año tras año se viene renovando con la UNLP.
En el curso de este año –como en los anteriores– posiblemente los pagos a los docentes se atrasen y –como ya ocurrió– los alumnos se enterarán cuando la situación ya no dé para más, y se organizarán marchas y surgirá la pregunta: ¿sigue o no la universidad en el Partido de La Costa? Como siempre ocupados en esta clase de cuestiones circunstanciales e imperiosas, seguiremos sin preocuparnos por los problemas profundos de la universidad, que como integrantes de ella –aunque alejados del centro– nos incumben.
Por otra parte, tampoco hemos trabajado seriamente sobre problemas inherentes a nuestra región, que aunque aparentemente menos urgentes, son mucho más complejos y requieren una planificación (una de las orientaciones de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, dicho sea de paso), y compromiso político para un desarrollo sustentable. Esto es, por ejemplo, el impulso de la extensión en toda la región para que deje de ser la universidad pública en el Partido de La Costa, y se convierta en la casa de altos estudios pública del este de la provincia de Buenos Aires, y lleguen a nuestras localidades estudiantes de distritos vecinos, lo cual –de paso– reavivaría un poco la adormecida economía de la temporada baja en nuestro municipio. Inquietudes al respecto no surgieron ni del anterior ni del actual gobierno, pero tampoco, no al menos desde una actitud que supere la declamación, de parte de los estudiantes.
Quizás esto no pueda ocurrir en tanto y en cuanto la universidad siga dependiendo de un convenio sostenido por un hilo que parece estar siempre a punto de cortarse. ¿Cómo planificar algo para el próximo año, si no sabemos si este llegará a su fin? Pensar en una universidad pública propia es aún muy descabellado, pero si existiera un compromiso político por desarrollar las posibilidades económicas que ofrece la presencia de la UNLP en el distrito, todo lo que se hizo improvisadamente con la Facultad de Periodismo, debería hacerse a conciencia y con planificaciones a medio y largo plazo con la de Bellas Artes.
Datos:
La extensión de La Costa:
· Funciona desde el 2000, Magadán había anunciado la firma del primer convenio con suficiente anticipación: durante la campaña electoral del ’99.
· La carrera de Comunicación Social ofrece tres orientaciones: periodismo, planificación y profesorado.
· En el 2004 se cerró la inscripción del primer año, desde entonces la facultad funciona para que los que comenzaron puedan completar sus estudios.
· Este año se abrió la inscripción de la carrera de Diseño en Comunicación Visual de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata
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