Kirchner y el FMI ¿pagar para liberarse?
19-12-2005 20:33:25
Por: Jorge Marchini, en Argenpress.info
El Presidente Néstor Kirchner tiene la muy particular virtud de presentar un pago completo adelantado de deudas hacia el organismo de crédito más cuestionado del mundo como un logro para superar 'una verdadera adicción al endeudamiento'. La posición de aparecer como pagador compulsivo no asusta por cierto a Rodrigo Rato, director gerente del FMI. Por el contrario, éste declaró estar contento de recibir tanto dinero: U$S 9.810 millones, que representan más del 15% de todos los créditos vigentes del organismo multilateral. Hay que tener en cuenta que Argentina llegó a ser en el 2001 y 2002 un gran dolor de cabeza para el FMI por el peligro de tener un altísimo nivel de exposición con los créditos argentinos
El Gobierno presenta este paso como un 'dejar la tutela del FMI', eso sí, aclarando que el país seguirá siendo miembro/socio (¿ya supone que tendrá que salir corriendo en algún momento a pedirle nuevamente créditos?). Tal vez puede tener la ilusión que de esta forma tendrá mayor poder de discrecionalidad para manejar el presupuesto público y/o diluir presiones pendientes (Ej: exigencia de aumento de tarifas de los servicios públicos privatizados, reconsideración de la situación de los bonistas que no aceptaron el canje de deuda, etc.). Lo cierto es que ahora no estaba vigente un acuerdo 'stand by' e igualmente se cumplía rigurosamente con criterios inéditos en la historia argentina de ortodoxia y ajuste fiscal de sesgo fondomonetarista. Por otra parte, la decisión de pagar no toca la situación de dependencia y condicionalidad con otras instituciones 'presionadoras' como el BID y el Banco Mundial
En realidad es la situación de los mercados financieros y los buenos resultados exportadores (por aumentos de precios) son los que marcan tanto las condiciones, como las conductas de la estrategia financiera gubernamental. No hay diferencia entre el ex ministro de Economía Lavagna y la nueva ministro Felisa Miceli. Esta misma semana la Cámara de Diputados aprobó con votos de kirchneristas, macristas y duhaldistas el Presupuesto Nacional para el 2006 definiendo: superávit fiscal creciente para seguir siendo un 'país creíble', expectativa inflacionarias del 8 al 10% -que sin duda puede ser mayor ante la mayor presión alcista que genera también el propio Gobierno. En tanto, las autoridades prevén mantener un 'dólar alto' no tienen pensado dar aumento alguno a los propios trabajadores estatales o a los jubilados pese a la carestía en marcha, mientras si espera aumentar la capacidad para brindar subsidios a empresas de servicios públicos, discriminar ayudas extra a gobiernos locales más afines, o reasignar a su discrecionalidad partidas (podrá seguir haciendo sin consultar al Parlamento de acuerdo a lo aprobado por lo propios lesigladores).
La clave financiera que hay que observar hoy de Argentina no es la verborragia de afirmar que ' ganamos grados de libertad para la decisión nacional' sino la reproducción de un festival de nuevas emisiones de bonos de deuda en pesos ajustados por inflación (a la manera que ha venido haciendo Brasil desde hace tiempo) con una rentabilidad que llega a triplicar la ofrecida en promedio las mayores plazas financieras internacionales. Es éste un motivo central de la enorme liquidez en dólares del Banco Central con ingreso masivo de capitales especulativos que permite satisfacer al FMI en un solo pago. Por cierto, esta historia se ha repetido muchas veces y nada tiene que ver ello con un cambio de estrategia hacia la atención de prioridades sociales o de una declamada promesa que se mejorará la distribución del ingreso. Es justamente al revés.
Ya es posible prever el final. Ocurrirá cuando cambian los flujos y ya no lleguen dólares a raudales. Observaremos entonces multiplicarse los discursos contra 'esos gobiernos que endeudaron para que ganen los especuladores a nuestra Patria'. No tengo dudas de afirmar que en ese banquillo de acusados deberá ser puesto el propio gobierno declamativo de Kirchner.
* Jorge Marchini es Profesor de Economía UBA - Miembro de Economistas de Izquierda (EDI).
El Presidente Néstor Kirchner tiene la muy particular virtud de presentar un pago completo adelantado de deudas hacia el organismo de crédito más cuestionado del mundo como un logro para superar 'una verdadera adicción al endeudamiento'. La posición de aparecer como pagador compulsivo no asusta por cierto a Rodrigo Rato, director gerente del FMI. Por el contrario, éste declaró estar contento de recibir tanto dinero: U$S 9.810 millones, que representan más del 15% de todos los créditos vigentes del organismo multilateral. Hay que tener en cuenta que Argentina llegó a ser en el 2001 y 2002 un gran dolor de cabeza para el FMI por el peligro de tener un altísimo nivel de exposición con los créditos argentinos
El Gobierno presenta este paso como un 'dejar la tutela del FMI', eso sí, aclarando que el país seguirá siendo miembro/socio (¿ya supone que tendrá que salir corriendo en algún momento a pedirle nuevamente créditos?). Tal vez puede tener la ilusión que de esta forma tendrá mayor poder de discrecionalidad para manejar el presupuesto público y/o diluir presiones pendientes (Ej: exigencia de aumento de tarifas de los servicios públicos privatizados, reconsideración de la situación de los bonistas que no aceptaron el canje de deuda, etc.). Lo cierto es que ahora no estaba vigente un acuerdo 'stand by' e igualmente se cumplía rigurosamente con criterios inéditos en la historia argentina de ortodoxia y ajuste fiscal de sesgo fondomonetarista. Por otra parte, la decisión de pagar no toca la situación de dependencia y condicionalidad con otras instituciones 'presionadoras' como el BID y el Banco Mundial
En realidad es la situación de los mercados financieros y los buenos resultados exportadores (por aumentos de precios) son los que marcan tanto las condiciones, como las conductas de la estrategia financiera gubernamental. No hay diferencia entre el ex ministro de Economía Lavagna y la nueva ministro Felisa Miceli. Esta misma semana la Cámara de Diputados aprobó con votos de kirchneristas, macristas y duhaldistas el Presupuesto Nacional para el 2006 definiendo: superávit fiscal creciente para seguir siendo un 'país creíble', expectativa inflacionarias del 8 al 10% -que sin duda puede ser mayor ante la mayor presión alcista que genera también el propio Gobierno. En tanto, las autoridades prevén mantener un 'dólar alto' no tienen pensado dar aumento alguno a los propios trabajadores estatales o a los jubilados pese a la carestía en marcha, mientras si espera aumentar la capacidad para brindar subsidios a empresas de servicios públicos, discriminar ayudas extra a gobiernos locales más afines, o reasignar a su discrecionalidad partidas (podrá seguir haciendo sin consultar al Parlamento de acuerdo a lo aprobado por lo propios lesigladores).
La clave financiera que hay que observar hoy de Argentina no es la verborragia de afirmar que ' ganamos grados de libertad para la decisión nacional' sino la reproducción de un festival de nuevas emisiones de bonos de deuda en pesos ajustados por inflación (a la manera que ha venido haciendo Brasil desde hace tiempo) con una rentabilidad que llega a triplicar la ofrecida en promedio las mayores plazas financieras internacionales. Es éste un motivo central de la enorme liquidez en dólares del Banco Central con ingreso masivo de capitales especulativos que permite satisfacer al FMI en un solo pago. Por cierto, esta historia se ha repetido muchas veces y nada tiene que ver ello con un cambio de estrategia hacia la atención de prioridades sociales o de una declamada promesa que se mejorará la distribución del ingreso. Es justamente al revés.
Ya es posible prever el final. Ocurrirá cuando cambian los flujos y ya no lleguen dólares a raudales. Observaremos entonces multiplicarse los discursos contra 'esos gobiernos que endeudaron para que ganen los especuladores a nuestra Patria'. No tengo dudas de afirmar que en ese banquillo de acusados deberá ser puesto el propio gobierno declamativo de Kirchner.
* Jorge Marchini es Profesor de Economía UBA - Miembro de Economistas de Izquierda (EDI).
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