VIRREY K
27-12-2005 10:42:15
Jorge Luján Alabart
convocatoria_laplata@yahoo.com.ar
Los imperios siempre han ido a la conquista persiguiendo un objetivo central: la dominación política para conseguir la dominación económica.
Dos siglos atrás, cuando los ingleses se aprestaban a invadir Buenos Aires, el Virrey Sobremonte huía hacia Córdoba, transportando el tesoro real. Fue una medida preventiva de defensa, a fin de impedir que el enemigo accediera a esas reservas, adueñándose de ellas.
Ahora, a fin de impedir que el enemigo, que ya no es el imperio inglés, sino los jubilados, los ahorristas, las pymes sin crédito para producir y crear nuevas fuentes de trabajo, los desocupados que esperan la creación de puestos laborales, las escuelas y hospitales que esperan inversión en infraestructura e insumos, el Virrey K huyó con parte de nuestras reservas. En vez de llevarlas a Córdoba, las llevó al FMI. Miceli y los Fernández se quedaron para darles lata a esos intrépidos jubilados que pretenden que, después de haber confiado en el Sistema de Seguridad Social y haber aportado toda su vida para luego acceder a una jubilación digna, se les pague lo que les corresponde.
Desde el fondo de la historia de la humanidad, las distintas culturas, por más antiguas, precarias, violentas o autoritarias que hayan sido, organizaron formas diversas de dignificar, honrar y cuidar a sus viejos, a sus enfermos y a sus niños.
Nuestro Virrey K (al servicio de la Corona del Orden Mundial) está dispuesto a demostrar al mundo lo equivocado que ha vivido desde el eslabón perdido hasta ahora. Por eso, los últimos virreyes han desarmado nuestra soberanía nacional, han malvendido nuestras riquezas naturales y nuestras empresas estatales, amagando cancelar la deuda interna, pero –finalmente- pagando puntualmente la externa (con declaración de cesación de pagos y discursos de soberanía patotera y barata incluídos).
¿A quien le importa si se deslindó entre la deuda legítima y la ilegítima? ¿A quien, si nuestro endeudamiento fue producto de una estafa de escala global?
Pero además, según los datos oficiales, la deuda externa asciende a U$S 120.000 millones, de los cuales el FMI sólo era acreedor de menos de U$S 9.800 millones (o sea, el 8,16% del total). Por si esto fuese poco, el adelanto de tres años en el pago, nos hace ahorrar U$S 842 millones. En definitiva, cancelamos por adelantado para ahorrar el 0.7% en tres años. Y la deuda continúa siendo de U$S 110.000 millones.
Con mucho menos del dinero pagado, el Virrey pudo organizar un equipo especial destinado a investigar, prevenir y esclarecer los numerosos ataques que (otro logro de su gobierno) están sufriendo los jubilados. Porque ¿será casualidad que la delincuencia haya elegido a los ancianos como su nuevo blanco predilecto y se ensañe con la alevosía que lo está haciendo en el último tiempo? ¿No es –acaso- una cuestión de Estado frenar urgente y definitivamente esos ataques despiadados contra viejos que no pueden defenderse?
Como antes lo hizo con el tesoro de la Provincia de Santa Cruz, ahora su magia virreinal “desaparecedora de fondos públicos” alcanza a las reservas del Banco Central.
En definitiva, el verdadero objetivo perseguido por esta nube de humo creada por la cancelación, es –en realidad- la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central para (a través del eufemismo “reservas de libre disponibilidad”), transformar a esa entidad rectora del sistema financiero nacional en otro “tesoro de Santa Cruz”.
convocatoria_laplata@yahoo.com.ar
Los imperios siempre han ido a la conquista persiguiendo un objetivo central: la dominación política para conseguir la dominación económica.
Dos siglos atrás, cuando los ingleses se aprestaban a invadir Buenos Aires, el Virrey Sobremonte huía hacia Córdoba, transportando el tesoro real. Fue una medida preventiva de defensa, a fin de impedir que el enemigo accediera a esas reservas, adueñándose de ellas.
Ahora, a fin de impedir que el enemigo, que ya no es el imperio inglés, sino los jubilados, los ahorristas, las pymes sin crédito para producir y crear nuevas fuentes de trabajo, los desocupados que esperan la creación de puestos laborales, las escuelas y hospitales que esperan inversión en infraestructura e insumos, el Virrey K huyó con parte de nuestras reservas. En vez de llevarlas a Córdoba, las llevó al FMI. Miceli y los Fernández se quedaron para darles lata a esos intrépidos jubilados que pretenden que, después de haber confiado en el Sistema de Seguridad Social y haber aportado toda su vida para luego acceder a una jubilación digna, se les pague lo que les corresponde.
Desde el fondo de la historia de la humanidad, las distintas culturas, por más antiguas, precarias, violentas o autoritarias que hayan sido, organizaron formas diversas de dignificar, honrar y cuidar a sus viejos, a sus enfermos y a sus niños.
Nuestro Virrey K (al servicio de la Corona del Orden Mundial) está dispuesto a demostrar al mundo lo equivocado que ha vivido desde el eslabón perdido hasta ahora. Por eso, los últimos virreyes han desarmado nuestra soberanía nacional, han malvendido nuestras riquezas naturales y nuestras empresas estatales, amagando cancelar la deuda interna, pero –finalmente- pagando puntualmente la externa (con declaración de cesación de pagos y discursos de soberanía patotera y barata incluídos).
¿A quien le importa si se deslindó entre la deuda legítima y la ilegítima? ¿A quien, si nuestro endeudamiento fue producto de una estafa de escala global?
Pero además, según los datos oficiales, la deuda externa asciende a U$S 120.000 millones, de los cuales el FMI sólo era acreedor de menos de U$S 9.800 millones (o sea, el 8,16% del total). Por si esto fuese poco, el adelanto de tres años en el pago, nos hace ahorrar U$S 842 millones. En definitiva, cancelamos por adelantado para ahorrar el 0.7% en tres años. Y la deuda continúa siendo de U$S 110.000 millones.
Con mucho menos del dinero pagado, el Virrey pudo organizar un equipo especial destinado a investigar, prevenir y esclarecer los numerosos ataques que (otro logro de su gobierno) están sufriendo los jubilados. Porque ¿será casualidad que la delincuencia haya elegido a los ancianos como su nuevo blanco predilecto y se ensañe con la alevosía que lo está haciendo en el último tiempo? ¿No es –acaso- una cuestión de Estado frenar urgente y definitivamente esos ataques despiadados contra viejos que no pueden defenderse?
Como antes lo hizo con el tesoro de la Provincia de Santa Cruz, ahora su magia virreinal “desaparecedora de fondos públicos” alcanza a las reservas del Banco Central.
En definitiva, el verdadero objetivo perseguido por esta nube de humo creada por la cancelación, es –en realidad- la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central para (a través del eufemismo “reservas de libre disponibilidad”), transformar a esa entidad rectora del sistema financiero nacional en otro “tesoro de Santa Cruz”.
Categoría: Política-Opinión 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
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