La Rioja: Verdades y mentiras sobre el diálogo político
08-04-2006 01:12:36
Por Jorge Brizuela Cáceres, desde La Rioja
¿Así que diálogo político? Dejen que les diga lo que pienso que pasa, así no se asustan cuando pase. En nuestra provincia, una oposición institucional, cómoda por casi dos décadas, se vino abajo en 2001. Una oposición que se había dedicado al antiguo arte del corcho... Mantenerse a flote sin hacer nada. Acomodada en sus carguitos seguros que aseguraban bienestar y provecho a sus familiares y amigos.
¿Y la gente? La gente no fue tonta, se dio cuenta, y a la primera de cambio se rajó para otro lado. Necesitaban, y necesitan, que alguien defienda sus intereses y necesidades, y esa cómoda oposición institucional y política, de discursos grandilocuentes y posturas heroicas, no le garantizaba ni la sopa.
¿Qué pasó después? Bueno, pasó que aquellos a los que consideraba demasiado jóvenes, demasiado "radicales" o demasiado "reformistas" se tuvieron que hacer cargo del barco que se hundía. Y que se hundió. Se vino a pique. Tuvieron que pagar al contado y en efectivo todas las deudas, incluidas las de la Alianza, De la Rúa y Cavallo.
¿Chau barco, no? No, a pesar de la caída, con velas remendadas, con remos prestados y todo el casco lleno de agujeros, el barco se salvó... Existe. El tema es que ahora, justo ahora, cuando el barco sale a flote, cuando hay de vuelta un mínimo plan de navegación, cuando ya todo está echo...
¿Tendrán cara los de la cómoda oposición para volver a aparecer? ¡Si! Están de vuelta, por los carguitos seguros, por la renta vitalicia, por el bienestar personal y familiar. Creímos que se habían ahogado, hasta los lloramos, pero no. Tomaron una lancha de salvataje y se fueron a navegar por ahí, perfeccionando los discursos, las posturas... Y vuelven con todo.
¿Seremos tan ingenuos los que nos quedamos a cargo del barco durante la tormenta de dejarlos tomar el timón? Parece que sí, pero ojalá que no. Puede que no sepamos bien a donde ir, pero hicimos una apuesta fuerte, nos jugamos por nuestras propias ideas. Tal vez nos equivocamos, pero fueron nuestros propios errores, no errores ajenos ni prestados. Una vez que te animás a pensar por vos mismo, mirando a tu gente a los ojos, es difícil volver atrás.
Dejando un poco el sarcasmo, debemos hacer planteos claros para que las nuevas generaciones y las generaciones postergadas no perdamos el espacio ganado. Esto quiere decir, en apretada síntesis, que es hora de dar más, de terminar de jugarnos de una vez. Sin faltar el respeto a ese adversario íntimo, pero perdiéndole el respeto; sin sobrestimar nuestras capacidades, pero sin subestimar sus argucias.
El gobierno tiene una necesidad urgente de mostrar una provincia económicamente viable, financieramente saneada y políticamente correcta. Lo que no puede evitar es mostrar la hilacha justo ahí: En lo social. Mal en educación, mal en salud, mal en seguridad, mal en justicia, mal en desarrollo, mal en empleo... Digan lo que digan.
Los radicales convenimos como oposición política e institucional: Somos políticamente correctos, no competimos por su misma clientela y hasta tenemos buenas ideas por ahí. Nos necesitan, no cabe duda. Sin nosotros la interna sangrienta, la clásica interna peronista, es inevitable. ¿Recuerdan Ezeiza? Bueno, algo así.
Con algunas pocas cosas en claro podemos enfrentar el proceso que se viene:
Observemos bien la realidad sin dramatizarla, así podremos descubrir varias verdades ocultas: La gente actúa en defensa propia, y con todo derecho.
Determinemos objetivos claros, específicos, sin grandilocuencias: Los ideales sin la compañía de ideas no le dan de comer a la gente ni le solucionan sus problemas.
Acordemos estrategias reales, efectivas y eficientes: Este es un buen territorio para acciones locales pero con una visión global.
Y por último, démonos ese gusto que nosotros sabemos que podemos dárnoslo: Planifiquemos cada acción a seguir haciendo uso del más importante capital que poseemos, 115 años haciendo política.
Y por favor, radicales, que no nos caiga la montaña encima, justo ahora que comenzamos a escalar.-
"Corren buenos tiempos,
buenos tiempos para la bandada
de los que se amoldan a todo
con tal que no les falte de nada"
Joan Manuel Serrat
¿Así que diálogo político? Dejen que les diga lo que pienso que pasa, así no se asustan cuando pase. En nuestra provincia, una oposición institucional, cómoda por casi dos décadas, se vino abajo en 2001. Una oposición que se había dedicado al antiguo arte del corcho... Mantenerse a flote sin hacer nada. Acomodada en sus carguitos seguros que aseguraban bienestar y provecho a sus familiares y amigos.
¿Y la gente? La gente no fue tonta, se dio cuenta, y a la primera de cambio se rajó para otro lado. Necesitaban, y necesitan, que alguien defienda sus intereses y necesidades, y esa cómoda oposición institucional y política, de discursos grandilocuentes y posturas heroicas, no le garantizaba ni la sopa.
¿Qué pasó después? Bueno, pasó que aquellos a los que consideraba demasiado jóvenes, demasiado "radicales" o demasiado "reformistas" se tuvieron que hacer cargo del barco que se hundía. Y que se hundió. Se vino a pique. Tuvieron que pagar al contado y en efectivo todas las deudas, incluidas las de la Alianza, De la Rúa y Cavallo.
¿Chau barco, no? No, a pesar de la caída, con velas remendadas, con remos prestados y todo el casco lleno de agujeros, el barco se salvó... Existe. El tema es que ahora, justo ahora, cuando el barco sale a flote, cuando hay de vuelta un mínimo plan de navegación, cuando ya todo está echo...
¿Tendrán cara los de la cómoda oposición para volver a aparecer? ¡Si! Están de vuelta, por los carguitos seguros, por la renta vitalicia, por el bienestar personal y familiar. Creímos que se habían ahogado, hasta los lloramos, pero no. Tomaron una lancha de salvataje y se fueron a navegar por ahí, perfeccionando los discursos, las posturas... Y vuelven con todo.
¿Seremos tan ingenuos los que nos quedamos a cargo del barco durante la tormenta de dejarlos tomar el timón? Parece que sí, pero ojalá que no. Puede que no sepamos bien a donde ir, pero hicimos una apuesta fuerte, nos jugamos por nuestras propias ideas. Tal vez nos equivocamos, pero fueron nuestros propios errores, no errores ajenos ni prestados. Una vez que te animás a pensar por vos mismo, mirando a tu gente a los ojos, es difícil volver atrás.
Dejando un poco el sarcasmo, debemos hacer planteos claros para que las nuevas generaciones y las generaciones postergadas no perdamos el espacio ganado. Esto quiere decir, en apretada síntesis, que es hora de dar más, de terminar de jugarnos de una vez. Sin faltar el respeto a ese adversario íntimo, pero perdiéndole el respeto; sin sobrestimar nuestras capacidades, pero sin subestimar sus argucias.
El gobierno tiene una necesidad urgente de mostrar una provincia económicamente viable, financieramente saneada y políticamente correcta. Lo que no puede evitar es mostrar la hilacha justo ahí: En lo social. Mal en educación, mal en salud, mal en seguridad, mal en justicia, mal en desarrollo, mal en empleo... Digan lo que digan.
Los radicales convenimos como oposición política e institucional: Somos políticamente correctos, no competimos por su misma clientela y hasta tenemos buenas ideas por ahí. Nos necesitan, no cabe duda. Sin nosotros la interna sangrienta, la clásica interna peronista, es inevitable. ¿Recuerdan Ezeiza? Bueno, algo así.
Con algunas pocas cosas en claro podemos enfrentar el proceso que se viene:
Observemos bien la realidad sin dramatizarla, así podremos descubrir varias verdades ocultas: La gente actúa en defensa propia, y con todo derecho.
Determinemos objetivos claros, específicos, sin grandilocuencias: Los ideales sin la compañía de ideas no le dan de comer a la gente ni le solucionan sus problemas.
Acordemos estrategias reales, efectivas y eficientes: Este es un buen territorio para acciones locales pero con una visión global.
Y por último, démonos ese gusto que nosotros sabemos que podemos dárnoslo: Planifiquemos cada acción a seguir haciendo uso del más importante capital que poseemos, 115 años haciendo política.
Y por favor, radicales, que no nos caiga la montaña encima, justo ahora que comenzamos a escalar.-
"Corren buenos tiempos,
buenos tiempos preferentemente
para los de toda la vida
para los mismos de siempre"
Joan Manuel Serrat
Categoría: Política-Opinión 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Referencias
Comentarios









Hecho con