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*Resistencia Radical*

La renovación en marcha

El radicalismo en la hora actual y los "acuerdos" electorales

14-06-2006 19:27:00

Sectores de la Unión Cívica Radical propugnan la concreción de diversos acuerdos de carácter electoral de cara al 2007. Por un lado, algunos gobernadores e intendentes elegidos en representación de la U.C.R. parecen inclinados a aceptar el llamado a "concertación" efectuado por el presidente Néstor Kirchner. Por otro, dirigentes tradicionales del radicalismo impulsarían la candidatura presidencial del ex ministro peronistas Roberto Lavagna en coalición con el sector del Partido Justicialista que respode al ex presidente Eduardo Duhalde.

Ambas posturas se han expresado por propugnar frentes electorales con agrupaciones políticas extrañas al margen de los cuerpos orgánicos partidarios competentes para resolver en definitva.

La primera opción, es decir, integrar a la UCR dentro del llamado a concertación electoral formulado por el primer mandatario constituye ni más ni menos que la disolución de la personalidad política del radicalismo absorbida en el conjunto informe que expresa la actual coalición gobernante hegemonizada por un clan feudal de la peor calaña, con la consiguiente desaparición del partido del escenario político nacional en forma definitiva.

La segunda opción, esto es la candidatura de Lavagna, amerita reconocer que ha generado una expectativa positiva en sectores de la opinión pública que están buscando una alternativa frente al kirchnerismo. La ven como una posibilidad de articular el arco opositor, hoy disperso y desconectado.

Frente a dicha cuestión el planteo debe pasar por una primordial definición: ¿Lavagna para qué? ¿Cual es el contenido ideológico de esa presunta candidatura? ¿Cual es la visión sobre la que pretende apoyarse? El radicalismo como único partido orgánico de carácter nacional debe referirse en primer término de contenidos antes que de candidatos.

Pero no puede dejar de señalarse que si la eventual candidatura de Lavagna es el mascarón de proa de la vieja y perimida dirigencia, responsable directa e inexcusable del fracaso de las estrategias de los ùltimos años que llevaron a la UCR al actual estadfo de postración y virtual inanición, no sirve para nada. Si la operación se trata como indica el sentido común de la expresión visible y prolija del pacto Alfonsín-Duhalde, hay que descartarlo. La búsqueda de una opicón electoral para el radicalismo y la oposición no puede ni debe usarse para contrabandear a los impresentables.

El Radicalismo debe aprovechar la oportunidad para trabajar por la reconstrucción partidaria primero y de la oposición despues, como primer paso para armar una alternativa competitiva. Hay que poner en marcha algo que hoy no existe: un auténtico proyecto opositor alternativo, que sirva para reconstruir el sistema político argentino.
Frente a este desolador panorama parecería adecuado recordar que el radicalismo, desde sus mismos orígenes, fue refractario a las alianzas y acuerdos de mero tinte electoralista. Leandro Alem en su polémica con Bartolomé Mitre que dividió a la Unión Cívica sostuvo: "No acepto el acuerdo, en esto soy radical", y nació la Unión Cívica RADICAL.

Años después, Hipólito Yrigoyen cuando se proponía la política llamada de "Las Paralelas" con la agrupación de Mitre, marcó el carácter más firmemente doctrinario de la definición intransigente y antiacuerdista:

"Encarrilar dos partidos que han revelado diversa tendencia y que manifiestan mantener propósitos distintos, es no sólo una transgresión a su fe política, sino también neutralizar dos fuerzas que se rechazan, acercar elementos para producir entre ellos la anarquía, inutilizar la capacidad política de cada uno y esterilizar sus iniciativas extraviando el criterio público.

"La transformación social y política de la República debe comenzar por efectuarse en los partidos, aumentando sus fuerzas con el ejemplo constante de la firmeza indeclinable de su conducta y de su patriotismo abnegado.

"Sólo los partidos que no tienen más objetivo que el éxito aplauden a benefactores que los acercan al poder a costa de sus propios ideales...".

Cabría recordar tal vez el más dramático llamamiento de insigne Yrigoyen aún en vísperas del primer triunfo electoral de la UCR del que se cumplen noventa años: "Que se pierdan cien gobiernos, pero que se salven los principios".

Frente a la encrucijada que la UCR tiene por delante planteamos:

1.- Inmediata convocatoria de los cuerpos orgánicos de la U.C.R. Declaración del estado de asamblea y movilización del partido en toda la extensión de la República.

2.- Rechazo a toda iniciativa en materia de política de alianzas que no se canalice a través de los órganos competentes: Convención Nacional y Comité Nacional.

3.- Constitución de una mesa de enlace permanente entre los sectores GEN (Stolbizer), Gente Nueva (Artaza) y Pensamiento y Acción y otros núcleos radicales de todo el país dispuestos a sumarse a través de una ratificación de los principios doctrinarios y la conducta consecuente con los mismos, fijando fecha y lugar de convocatoria de carácter nacional y horizontal.

Categoría: Política-Opinión 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



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