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*Resistencia Radical*

La renovación en marcha

Discurso de Margarita Stolbizer en el cierre de la Asamblea Nacional del 10 de Noviembre

12-11-2006 23:58:50

Agradezco la presencia de todas y todas en esta Asamblea que ha transcurrido durante varias horas con las expresiones de quienes han llegado desde distintos lugares del país, así como también la enorme cantidad de adhesiones que hemos recibido.

Hay alegría en el encuentro y hay esperanza en la reconstrucción de un proyecto colectivo.

No nos ha movido el espíritu de la negación ni de la confrontación. Todos se han expresado a favor de la defensa de valores y principios para recuperar la confianza popular en la Unión Cívica Radical. Todos han manifestado su voluntad de trabajo, de esfuerzo, de lucha, con ideas y generosidad, y mucho compromiso con el Partido.

Queremos desde aquí demostrar que el Radicalismo tiene un proyecto de progreso para la Argentina; y que tiene hombres y mujeres en capacidad y voluntad de representarlo en los ámbitos municipal, provincial y nacional.

Pero el proyecto que tenemos no es para salvar radicales. Es un proyecto de progreso y felicidad para la Patria y para los argentinos. Por eso la única sociedad posible para el radicalismo es con las ciudadanas y ciudadanos. Queremos decir basta a los acuerdos de supervivencia.

La democracia se perfecciona con la participación popular, porque el pueblo no puede quedar afuera del diseño de su propio destino. Por eso no nos alienta ningún acuerdo electoral a espaldas de la gente. Y sí queremos debatir y construir un proyecto alternativo de país con todos aquellos que han fijado su prioridad en el combate a la pobreza y a la desigualdad; en la defensa del estado de derecho y las instituciones republicanas, no como cajas vacias o edificios de la administración, sino como el reaseguro de los derechos de las personas.

Queremos discutir un proyecto de país con los que no tengan prontuario del pasado, y sí tengan sueños del futuro.

La raíz de ese país está en las estrategias de poder local. Tendremos un proyecto para cada ciudad y para cada provincia, debatido con el pueblo y con sus organizaciones; con liderazgos legitimados socialmente. Sin base territorial no se puede aspirar a gobernar la Argentina. Y el Radicalismo tiene aquí gran parte de su capital polìtico, que tendrá que extender a todas las regiones y rincones de nuestra inmensa geografía.

Hay que salir a recuperar el espacio perdido. Ganar en la proximidad con la gente. No puede haber candidatos intocables que no andan por la calle. Ni las elecciones se ganan con reuniones intrigantes en las oficinas del microcentro.

Hay que hacer un Pacto de Generaciones. Para que la experiencia sea la mecha que reavive la llama de los jóvenes. Pero para eso hay que volver a poner nuestra prioridad en una propuesta clara y creíble para la juventud, que se cansó de hacer seguidismo de proyectos que no los incluyen. Hay que volver a poner la prioridad en la Educación y en el Trabajo. Hay que escuchar y hablar con los estudiantes y con los trabajadores, que fueron reemplazados en la agenda de la política por los bancos, las corporaciones y la televisión.

Si la gente no nos ha entendido, y no nos ha seguido, es porque no hemos hecho bien las cosas. No es un problema de transmisión. Son nuestros errores. Las personas tienen que sentir que estamos preocupados y ocupados por sus problemas.

Ya nadie quiere iluminados que le digan lo que necesita; quieren acompañar a quienes los escuchan, los entienden y los incluyen. Quieren sentirse parte del diseño de su destino.

Ahora hay que poner en Asamblea todo el territorio del país, para expresar que no estamos disponibles para avalar soluciones facilistas. Que no vamos a entregar el Radicalismo en ninguna coalición oportunista, que nos haga perder lo que somos, la identidad por la que muchos han luchado durante tantos años y por la que hasta algunos murieron para sostener nuestras banderas.

Algunos nos acusan de querer llevar el Partido a una presencia testimonial. Y son los mismos que nos llevaron adonde estamos porque se encapricharon hasta el fraude para dejar al radicalismo al borde de la vergüenza.

Las posiciones testimoniales también pueden ser dignas, cada uno de nosotros está aquí para dar su testimonio de lealtad con una causa, con una idea, con la historia y los principios.

Pero nosotros tenemos vocación de poder.

No nos resignamos a ser opositores. Ni vamos a ganar de la mano de cualquiera.

No vamos a acompañar a los que han vuelto a demostrar que avalan la violencia como método de expresión política y se asocian con los sindicalistas enriquecidos a costa de la entrega de los derechos de sus propios representados.

Ni tampoco con los que defienden el modelo desigual de los 90, la rentabilidad de los grandes grupos económicos y el mantenimiento de las políticas contrarias a los intereses populares, como la entrega de la soberanía de nuestros recursos naturales y de su renta.

No vamos a dejar el Radicalismo anclado en el pasado. Hay mucho por hacer. Vamos a volver a tener, en no mucho tiempo, un proyecto de mayorías. Porque vamos a trabajar en el sueño de una Argentina justa, orientada por valores, mirando hacia el futuro.

Tenemos utopías y vamos hacia adelante. Porque el que no avanza, se queda en el camino.

Somos genéticamente radicales. Pero también queremos ser la génesis de un nuevo país.

¡Vamos adelante! No hay tiempo que perder.

Categoría: Política-Opinión 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



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