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*Resistencia Radical*

La renovación en marcha

DECLARACIÓN de la ASAMBLEA NACIONAL de la UNIÓN CÍVICA RADICAL

13-11-2006 22:50:25
Ciudad de Buenos Aires, 10 de noviembre de 2006

Hombres y mujeres radicales procedentes de toda la geografía nacional nos hemos auto convocados en el día de la fecha en el Comité Nacional de nuestro partido y luego de un prolongado, horizontal y participativo debate declaramos:

1º) Que nuestro sueño de una Argentina próspera, con igualdad de oportunidades, equitativa, segura, equilibrada regionalmente e integrada al mundo, sólo será posible en el marco de una república democrática, con pleno respeto y vigencia de los derechos y garantías constitucionales, y con un sistema político articulado sobre Partidos sólidos, representativos y creíbles.

2º) Que los países con mayores niveles de desarrollo y calidad de vida para sus pueblos son aquellos que, gobernados por sistemas democráticos fundados en partidos e instituciones estables, han sabido articular adecuadamente la acción del sector publico y privado, alejados del fundamentalismo de mercado que propicia el neoliberalismo y del exceso en la regulación pública cuyo burocratismo ahoga la iniciativa y la innovación. De esa manera han logrado distribuir equitativamente los esfuerzos y la riqueza, morigerando las desigualdades y ofreciendo oportunidades de realización personal a todos conforme sus vocaciones.

3ª) Que el gobierno nacional ha obtenido logros en materia económica, fruto entre otras razones de un contexto internacional extraordinariamente favorable, caracterizado por un gran crecimiento de la economía mundial, altos precios de nuestros bienes exportables, bajas tasas de interés, y que junto a la salida del régimen de convertibilidad explican en gran medida las causas del incremento global de nuestra economía.

Sin embargo debemos denunciar que la gestión del presidente Kirchner observa peligrosas desviaciones que atentan contra el futuro desarrollo de la sociedad argentina y amenaza seriamente la consolidación de la democracia en nuestro país.

De esta manera el gobierno:

· Lesiona seriamente el sistema republicano y la división de poderes, abusando de los decretos de necesidad y urgencia y reglamentando inconvenientemente su uso, otorgando a través de la reforma de la ley de administración financiera del Estado facultades al Jefe de Gabinete para disponer discrecionalmente y en forma permanente los recursos del presupuesto nacional;

· Limita la independencia de la Justicia, a través de la reforma al Concejo de la Magistratura;

· Burla el sistema federal de gobierno, concentrando recursos en la esfera nacional en detrimento de provincias y municipios como no se tenga memoria en la historia económica de la Nación, disciplinando así a gobernadores e intendentes al poder central;

· Coarta el derecho a la libertad de prensa y opinión; y

· Utiliza un estilo de confrontación, prepotencia y soberbia de gestión, con nula vocación de diálogo que impide la construcción de consensos. Al mismo tiempo no existe intención alguna de reforma a los regímenes tributarios y de coparticipación que mejore la distribución de los esfuerzos y los ingresos de los ciudadanos, las provincias y los municipios.

· Se interviene improvisadamente en los mercados impidiendo generar condiciones propicias para la inversión, lo que pone en duda la permanencia en el tiempo del crecimiento económico También mantiene parciales y precarios planes sociales con ausencia de capacitación y educación de sus supuestos beneficiarios, convirtiéndolos en rehenes de un perverso clientelismo político que los excluye de los bienes económicos y culturales de la sociedad.

4º) Que en este contexto el país requiere una fuerza política capaz de controlar y poner límite al Poder y constituirse en alternativa.

La UCR en tanto partido nacional con presencia en todos y cada uno de los pueblos de la Patria está llamada a conformar esa fuerza política.

Ese es su deber histórico. Cada vez que el radicalismo tuvo claro su cometido cumplió un gran servicio al País y al pueblo.

En nuestra opinión, el deber del radicalismo es luchar por la afirmación de la República y la Democracia y contra la concentración de la riqueza y el poder que hoy marginan a vastos sectores de nuestro pueblo.

Por todo ello advertimos sobre la grave indignidad que cometen los correligionarios que se suman al régimen kirchnerista, pero también advertimos sobre el error de otros radicales que creen que una candidatura providencial puede ser una tabla de salvación, sin reparar que ello implica compartir una propuesta electoral con quienes hemos señalado como responsables de las peores prácticas políticas clientelares, de haber destruido el sistema educativo y de haber manejado en forma espuria los recursos del Estado. Por este camino sólo cosecharemos incredulidad.

5º) El radicalismo debe reconstruirse como fuerza política nacional, popular y progresista con vocación de hallar coincidencias con otras fuerzas políticas y sociales afines, para ejercer con eficacia su misión de control y presentarse como alternativa.

Esa reconstrucción no será obra de un hecho mágico ni de candidaturas providenciales, sino de tener claro nuestro cometido histórico.

La pobreza, la exclusión social, el trabajo en negro, la violencia, la seguridad, la producción y la distribución de la riqueza, la calidad educativa, el acceso a la salud, a los servicios públicos y a la justicia, deben estar entre sus primeras y principales preocupaciones y sus militantes deberemos dar diario testimonio de que ello no es sólo discurso.

POR TODO ELLO: propugnamos que la figura central del partido debe ser el afiliado militante: esto es, el ciudadano que se compromete a una acción, aportando trabajo esfuerzo y recursos.

El partido debe estructurar acciones que inviten a la sociedad a sumarse en la consecución de los ideales generales y específicos. Para ello debe plantear prácticas de tipo territorial que promuevan la movilización de las capacidades ciudadanas, el debate con las organizaciones sociales, la programación de actividades conjuntas, la formación e información ciudadanas. Estas son tareas cotidianas que el radicalismo debe realizar para reconstruir la base de apoyo y el poder político necesario para el cumplimiento de su misión.

Con esta convicción, el radicalismo debe ofrecer sus mejores hombres y mujeres al pueblo de la Nación para que, basados en nuestra identidad, reconstruyamos la fuerza alternativa que la hora exige.

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