ROJO Y BLANCO
15-12-2006 14:10:24
Opina: Jorge Luján ALABART

La Plata, 14 de diciembre de 2006
Cualquier encuesta, cualquier periodista especializado, cualquier analista, cualquier persona con pensamiento propio, cualquier transeúnte con algo o poca información, cualquier conversación en cualquier peluquería y en cualquier rincón del país, desde hace ya mucho tiempo coincidía con que siendo tan popular, manejando tanto presupuesto, con tanta seguridad y marketing, era imposible que no ganara “por afano”, con enorme ventaja sobre el segundo. Y también cualquiera coincidía con que segundo podía ser cualquiera, pero que ninguno llegaba ni a asomarse en la pelea.
La cosa es que las brujas no existen, pero que las hay…las hay.
Ayer hemos visto una Bruja con nítidos colores rojo y blanco como identificación: Juan Sebastián “La Bruja” Verón, hijo de Juan Ramón “La Bruja” Verón, que décadas atrás, se identificaba igual.
Cosa de Brujas, el viejo rojo y blanco, el que lleva más de un siglo de vida, el que tuvo la virtud de aparecer para cambiar algo cuando parecía que nada cambiaría…volvió.
La realidad no es magia. Con esfuerzo, dedicación, objetivos claros, entereza, disciplina, humildad, entrega, el realismo mágico deja de ser tal cosa. Las brujas sólo sirven para asustar a los niños. Las “Brujas” Verón (padre e hijo) sólo asustan a los arqueros (que ya son mayores de edad), pero para triunfar, ponen un gran esfuerzo, una gran convicción, una gran entrega.
Por eso, cuando dicen que las encuestas, que los periodistas especializados, que los analistas, que “la gente”, que “en todas partes creen”, que la economía y el presupuesto que manejan, harán que el oficialismo gane muy cómodamente la próxima elección, tanto que el segundo ni se notará en el escrutinio; y que por esa razón –el espanto- hay que entregarse a un absurdo acuerdo electoralista con quienes fueron los principales artífices de la peor derrota de nuestra Nación, debemos vestirnos con el centenario rojo y blanco y recurrir a “la Bruja”.
Rojo y blanco es nuestro escudo, nuestra bandera. Centenario es nuestro partido, la Unión Cívica Radical. La “Bruja” es nuestra historia, nuestra doctrina. Nuestra identidad.
Esa identidad que un día flaqueó y se fue al descenso, como Estudiantes de La Plata. El club se sobrepuso. Y con una lista de jugadores formados en sus divisiones inferiores, con esfuerzo, dedicación, objetivos claros, entereza, disciplina, humildad, entrega, le torcieron el brazo al poderoso. Ayer vimos que Palermo (nacido en La Plata y surgido de Estudiantes) con la camiseta del adversario poderoso, convertía un gol al inicio que auguraba un final espantoso. La UCR ve como dirigentes estelares se han puesto otra camiseta y patean contra nuestro arco. ¡Afuera!
Los socios y la hinchada (los radicales radicales), tenemos puesta la de rojo y blanco. De rojo y blanco vamos surcando nuestro país, y en cada rincón, encontrando otros que se van sumando a la caravana de nuestra identidad.
Con nuestra bandera, con nuestra doctrina, con esfuerzo, con dedicación, con objetivos claros, con humildad, iremos en busca de un cambio radical.
Mientras, nos toca estar fuera del gobierno. Debemos ser los opositores que toda democracia necesita para fortalecerse, ejerciendo el control de los actos de gobierno, propio del juego republicano. “El que gana gobierna, el que pierde ayuda”. Ayuda controlando de afuera, no siendo parte del controlado.
A las Brujas de rojo y blanco los daban por muertos, pero recuperaron el orgullo. Mostraron el camino
¡VAMOS A RECUPERAR EL ORGULLO DE SER RADICALES!

La Plata, 14 de diciembre de 2006
Cualquier encuesta, cualquier periodista especializado, cualquier analista, cualquier persona con pensamiento propio, cualquier transeúnte con algo o poca información, cualquier conversación en cualquier peluquería y en cualquier rincón del país, desde hace ya mucho tiempo coincidía con que siendo tan popular, manejando tanto presupuesto, con tanta seguridad y marketing, era imposible que no ganara “por afano”, con enorme ventaja sobre el segundo. Y también cualquiera coincidía con que segundo podía ser cualquiera, pero que ninguno llegaba ni a asomarse en la pelea.
La cosa es que las brujas no existen, pero que las hay…las hay.
Ayer hemos visto una Bruja con nítidos colores rojo y blanco como identificación: Juan Sebastián “La Bruja” Verón, hijo de Juan Ramón “La Bruja” Verón, que décadas atrás, se identificaba igual.
Cosa de Brujas, el viejo rojo y blanco, el que lleva más de un siglo de vida, el que tuvo la virtud de aparecer para cambiar algo cuando parecía que nada cambiaría…volvió.
La realidad no es magia. Con esfuerzo, dedicación, objetivos claros, entereza, disciplina, humildad, entrega, el realismo mágico deja de ser tal cosa. Las brujas sólo sirven para asustar a los niños. Las “Brujas” Verón (padre e hijo) sólo asustan a los arqueros (que ya son mayores de edad), pero para triunfar, ponen un gran esfuerzo, una gran convicción, una gran entrega.
Por eso, cuando dicen que las encuestas, que los periodistas especializados, que los analistas, que “la gente”, que “en todas partes creen”, que la economía y el presupuesto que manejan, harán que el oficialismo gane muy cómodamente la próxima elección, tanto que el segundo ni se notará en el escrutinio; y que por esa razón –el espanto- hay que entregarse a un absurdo acuerdo electoralista con quienes fueron los principales artífices de la peor derrota de nuestra Nación, debemos vestirnos con el centenario rojo y blanco y recurrir a “la Bruja”.
Rojo y blanco es nuestro escudo, nuestra bandera. Centenario es nuestro partido, la Unión Cívica Radical. La “Bruja” es nuestra historia, nuestra doctrina. Nuestra identidad.
Esa identidad que un día flaqueó y se fue al descenso, como Estudiantes de La Plata. El club se sobrepuso. Y con una lista de jugadores formados en sus divisiones inferiores, con esfuerzo, dedicación, objetivos claros, entereza, disciplina, humildad, entrega, le torcieron el brazo al poderoso. Ayer vimos que Palermo (nacido en La Plata y surgido de Estudiantes) con la camiseta del adversario poderoso, convertía un gol al inicio que auguraba un final espantoso. La UCR ve como dirigentes estelares se han puesto otra camiseta y patean contra nuestro arco. ¡Afuera!
Los socios y la hinchada (los radicales radicales), tenemos puesta la de rojo y blanco. De rojo y blanco vamos surcando nuestro país, y en cada rincón, encontrando otros que se van sumando a la caravana de nuestra identidad.
Con nuestra bandera, con nuestra doctrina, con esfuerzo, con dedicación, con objetivos claros, con humildad, iremos en busca de un cambio radical.
Mientras, nos toca estar fuera del gobierno. Debemos ser los opositores que toda democracia necesita para fortalecerse, ejerciendo el control de los actos de gobierno, propio del juego republicano. “El que gana gobierna, el que pierde ayuda”. Ayuda controlando de afuera, no siendo parte del controlado.
A las Brujas de rojo y blanco los daban por muertos, pero recuperaron el orgullo. Mostraron el camino
¡VAMOS A RECUPERAR EL ORGULLO DE SER RADICALES!
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