Opinión de Gustavo Aramburu
02-04-2007 17:05:37
Dr. Gustavo Aramburu
En los días posteriores al desembarco del 2 de abril, cuando la casi totalidad de la sociedad argentina y con ella clase política se embarcaba en una ola triunfalista, casi en soledad un sólo dirigente, llamaba a la racionalidad y denunciaba la maniobra de las fuerzas armadas de aprovechar un legítimo reclamo nacional para perpetuarse en el poder, era Raul Alfonsín. El mismo que había fundado con otras personalidades la APDH, suscripto habeas corpus y solicitadas ya desde los tiempos previos al golpe de marzo del 76.
Mientras nada decía durante la campaña electoral del 83, el candidato Luder sobre derechos humanos, el radicalismo prometía juicio y castigo a los culpables del terrorismo de estado. En el gobierno, con presiones por doquier, el Dr. Alfonsín hizo honor a la palabra empeñada, la conformacion de la Conadep, el Nunca Más y la sentencia condenatoria a los dictadores son hechos históricos de trascendencia universal.
El radicalismo no creó la triple A, el Comando Libertadores de América, no contamos en nuestras filas con firmantes del decreto de aniquilación de la subversión, no adoptamos a Patti o a Rico, no indultamos genocidas.
El radicalismo fue un mensaje de vida, de racionalidad y de justicia en aquellos tiempos, diferenciador de los sostenedores de la violencia politica, la intolerancia y el patoterismo.
Días atrás el Presidente Kirchner hizo nuevamente gala de su capacidad de desvirtuación histórica en el acto del 24 de marzo, al señalar que nadie hizo más que él en materia de derechos humanos. Es mentira Sr. Presidente, mientras Alfonsin le contestaba en 1981 a Galtieri cuando dijo que las urnas estaban bien guardadas o firmaba habeas corpus, Ud. Sr Presidente, también firmaba, solo que eran escritos judiciales, solicitando el remate de los bienes de las víctimas de la circular 1050.
En los días posteriores al desembarco del 2 de abril, cuando la casi totalidad de la sociedad argentina y con ella clase política se embarcaba en una ola triunfalista, casi en soledad un sólo dirigente, llamaba a la racionalidad y denunciaba la maniobra de las fuerzas armadas de aprovechar un legítimo reclamo nacional para perpetuarse en el poder, era Raul Alfonsín. El mismo que había fundado con otras personalidades la APDH, suscripto habeas corpus y solicitadas ya desde los tiempos previos al golpe de marzo del 76.Mientras nada decía durante la campaña electoral del 83, el candidato Luder sobre derechos humanos, el radicalismo prometía juicio y castigo a los culpables del terrorismo de estado. En el gobierno, con presiones por doquier, el Dr. Alfonsín hizo honor a la palabra empeñada, la conformacion de la Conadep, el Nunca Más y la sentencia condenatoria a los dictadores son hechos históricos de trascendencia universal.
El radicalismo no creó la triple A, el Comando Libertadores de América, no contamos en nuestras filas con firmantes del decreto de aniquilación de la subversión, no adoptamos a Patti o a Rico, no indultamos genocidas.
El radicalismo fue un mensaje de vida, de racionalidad y de justicia en aquellos tiempos, diferenciador de los sostenedores de la violencia politica, la intolerancia y el patoterismo.
Días atrás el Presidente Kirchner hizo nuevamente gala de su capacidad de desvirtuación histórica en el acto del 24 de marzo, al señalar que nadie hizo más que él en materia de derechos humanos. Es mentira Sr. Presidente, mientras Alfonsin le contestaba en 1981 a Galtieri cuando dijo que las urnas estaban bien guardadas o firmaba habeas corpus, Ud. Sr Presidente, también firmaba, solo que eran escritos judiciales, solicitando el remate de los bienes de las víctimas de la circular 1050.
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